Mi fascinación por la mente humana me llevó a estudiar Psicología, pero fue mi propia experiencia la que le dio forma a mi manera de acompañar.
He transitado el camino de la ansiedad y la desconexión corporal. Conozco el agotamiento que supone intentar encajar en moldes que no nos pertenecen y la liberación que se siente al empezar a poner límites y a escuchar la sabiduría del propio cuerpo.
Por eso, mi terapia no es solo teórica. Nace de una comprensión encarnada. Mi compromiso es ofrecerte lo que yo misma he aprendido que es más sanador: un espacio donde la ciencia y el rigor se dan la mano con la calidez, la humanidad y el profundo respeto por tu historia.
Sanar no es solo entender lo que te pasa, es sentir que algo cambia en tu cuerpo. Por eso, mi enfoque integra tres pilares fundamentales que te devolverán el sentido de seguridad y pertenencia.
Comprendo cómo el machismo, la LGTBIQ-fobia o la gordofobia nos atraviesan y afectan a nuestra salud mental. Juntas crearemos un espacio donde tu identidad, tu cuerpo y tu historia no solo son respetados, sino que son el punto de partida para tu fortaleza. Aquí tu sensibilidad es una potencia, no una carga.